200 años de tradición minera
Que la minería sea una actividad valorada y respetada por su efectivo aporte al país, constituye uno de los grandes desafíos del sector.
En ‘Actualidad’, Revista Minería, edición de julio de 2010, ya en circulación, a propósito del Bicentenario y de nuestra tradición minera, leemos:
“En los 200 años de historia de Chile como nación independiente, la minería ha tenido un rol protagónico, contribuyendo al desarrollo económico del país e impactando en lo que es nuestra impronta como pueblo.
La riqueza y caída del salitre en el Norte, el gran yacimiento de plata de Chañarcillo y la explotación del carbón en el sur, marcaron buena parte de la primera mitad de este periodo. Su influencia desbordó a otros ámbitos: permitió la llegada al país de importantes avances tecnológicos y el desarrollo de infraestructura, como la construcción del primer ferrocarril en América de Sur; influyó en la modernización de sectores como el agro, donde numerosos empresarios mineros introdujeron nuevas técnicas y cultivos; gatilló movimientos sociales claves en la historia política del país; en fin, una lista que suma y sigue. En el pasado siglo, en tanto, el nacimiento y auge de la gran minería dio lugar a otros hitos, como la nacionalización del cobre y el boom de la inversión extranjera privada de las últimas décadas.
Hoy en día la minería sigue siendo un pilar fundamental del crecimiento de Chile. Según cifras de la Sonami, en el último quinquenio el sector generó el 18,8% del Producto Interno Bruto, más del 60% de las exportaciones totales del país, y contribuyó con poco más del 25% de la totalidad de los ingresos fiscales. De hecho, entre 2005 y 2009 la minería privada aportó por concepto de tributación US$18.000 millones, de los cuales US$3.000 millones correspondieron al impuesto específico a la minería, un dato relevante en momentos en que el llamado royalty minero vuelve a ser tema de debate público. Así, por historia, pero también futuro, resulta innegable que Chile es un país minero. Sin embargo, a pesar de estos datos concretos, en la mayor parte de la sociedad chilena, incluido el mundo político y académico, existe un importante grado de desconocimiento y hasta de prejuicio hacia el relevante rol de esta actividad.
Con el objeto de contribuir en parte a reparar esta visión, la industria minera se ha unido para celebrar la Semana Minera del Bicentenario, que tendrá lugar a finales de septiembre en Antofagasta, centro minero de Chile y una de las zonas que mejor puede evidenciar el positivo impacto que ha generado la industria minera en el país.
El Centro de Estudios del Cobre y la Minería (Cesco) y la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), junto con Cochilco, Sonami, el Consejo Minero y Aprimin, organizarán una serie de eventos, entre los que resaltan la reunión anual del Grupo Internacional de Estudios del Cobre (GIEC), con delegaciones de los 22 países que lo conforman; el seminario anual de Cochilco; y la Cena de Honor Minería del Bicentenario. Asimismo, los organizadores destacan que se pondrá énfasis en la participación de la comunidad, para lo cual Antofagasta se encuentra preparando un programa abierto de actividades centrado en la cultura y recreación.
Que la minería sea una actividad valorada y respetada por su efectivo aporte al país, constituye uno de los grandes desafíos
del sector y una tarea en la cual no se puede claudicar. Las inversiones anunciadas por US$43.000 millones en nuevos proyectos auguran que la industria seguirá siendo protagonista del desarrollo del país, pero este dinamismo –con todo su efecto multiplicador– no se puede dar por garantizado, más aún en un entorno internacional cada vez más competitivo para atraer a los grandes capitales que involucra la inversión minera.”